"Y aunque en ese momento parezca el fin, en realidad es el principio. Porque a veces, solo cuando algo se desborda, nos atrevemos a movernos, a soltar lo que ya no suma, a salir de donde nunca debimos quedarnos tanto tiempo.
Así que sí, bendita la gota que colma el vaso. Porque no rompe, despierta. No destruye, libera".

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