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martes, 21 de julio de 2026
lunes, 6 de julio de 2026
Reflexionando con María Alejandra Dimónaco
Instagram: alejandra.dimonaco
Entrenadora de oratoria
Licenciada en Comunicación Social
Locutora en Televisión Litoral
@frecuenciaplus @radio rosario
martes, 29 de noviembre de 2022
domingo, 31 de julio de 2022
domingo, 26 de septiembre de 2021
domingo, 29 de noviembre de 2020
Ferran Ramon-Cortés y La Isla de los 5 Faros
Historia del Farero de Cavallería...
En : www.laisladelos5faros.com
Su título... EL MOMENTO OPORTUNO
Una maravillosa historia, en la que podemos aprender, a través de la pluma de Ferran Ramon-Cortés, la mejor forma de resolver nuestros conflictos.
¿No les ha pasado, que muchas veces ponemos nuestro mayor empeño en tratar de resolverlos, pero... algo falla... algo quizás no hicimos bien, pues no obtenemos el éxito esperado? El conflicto continúa, o lo que es peor, a veces se agrava.
Te invito a que leas la historia completa, seguramente te ayudará tanto como a mí.
domingo, 22 de noviembre de 2020
Reflexionando con Ferran Ramon-Cortés
Esta frase que hoy quise compartir con ustedes, fue sacada de una de las Historias del Farero de Cavallería y se titula Compartir también lo bueno.
Cuánta razón tiene el autor, ¿verdad?, cómo nos cuesta compartir las alegrías y los logros, y con qué facilidad lo hacemos con lo que nos duele o no nos cae bien.
La Historia tiene mucho para reflexionar, si podéis, leedla completa.
miércoles, 1 de junio de 2016
SIKKHONA: Programa de desarrollo de las relaciones grupales
Programa de desarrollo de las relaciones grupales
Cómo funcionar mejor como grupo
Sikkhona significa “Estoy Aquí”. Es la respuesta al
saludo Sawu-Bona, que quiere decir “Te Veo”. Es por tanto la respuesta
afirmativa a la invitación de comunicarse. Es la expresión de la predisposición
a la relación.
Todos los grupos (profesionales, personales o familiares)
pasan por distintas etapas de relación entre sus miembros, algunas altamente
productivas o constructivas, otras frustrantes o destructivas. Sikkhona
proporciona un conjunto de dinámicas y herramientas destinadas a estimular la
comunicación entre los miembros del grupo, a abordar positivamente los
conflictos y a crecer en cohesión, haciéndolos avanzar hacia grupos de
alto rendimiento profesional y de constante crecimiento personal.
Sikkhona es además una herramienta que se puede utilizar
para desarrollar distintas dinámicas con grupos tanto profesionales como
personales. Consiste en un pack de 102 imágenes testadas y un manual de
dinámicas a realizar.
Sikkhona
nace de la pasión de tres profesionales del coaching, la comunicación
interpersonal y la formación, con más de veinte años de experiencia en sus
ámbitos: Álex Galofré, Ferran Ramon-Cortés y Anna Forés.
Alex
Galofré (Barcelona, 1967)
Alex es
Coach Ejecutivo y Facilitador en Desarrollo de Liderazgo. Trabaja
fundamentalmente en ámbito corporativo con personas y equipos. Es formador y
coach de dos reconocidas instituciones a nivel internacional en temas de
desarrollo: CTI - The Coaches Training Institute, y CCL – The Center for
Creative Leadership.
Ha
trabajado como coach y formador con más de 13.000 personas de más de 60 países
de todos los continentes.
Ferran
Ramon-Cortés (Barcelona, 1962)
Ferran
es Formador en Comunicación Personal e Interpersonal. Desarrolla su labor en
empresas e instituciones públicas y privadas, y en el Instituto 5Fars de
comunicación, que fundó en 2007. Ha publicado distintos libros de comunicación
entre los que destacan "La Isla de los 5 Faros" y "La Química de
las Relaciones". Más de 11.000 personas han participado en sus talleres,
cursos conferencias y entrenamientos personales.
Anna
Forés (Barcelona, 1966)
Anna es
profesora del DOE de la Facultad de Educación de la Universidad de Barcelona.
Es Doctora de Filosofía y Ciencias de la Educación y miembro del grupo de
investigación consolidado GR-EMA (entornos y materiales para el aprendizaje)
del ICE de la UB. Se dedica a la educación social, la resiliencia, la
neurodidáctica, la didáctica y el e-learning.
(Extraído
de: www.sikkhona.es)
Un método evidentemente "probado" y "aprobado" - lo muestran sus creadores en este Artículo- por empresas e instituciones de todo tipo. Y me parece interesantísima la noticia de que piensan lanzar este verano una versión de la herramienta para escuelas. Tratándose de otro proyecto con la firma de estos especialistas en el tema, que cada día muestran el esfuerzo y entusiasmo por dar más y mejor de lo que tanto saben, no dudamos del éxito que tendrán.
miércoles, 20 de enero de 2016
martes, 19 de enero de 2016
lunes, 18 de enero de 2016
Tema de hoy: LA COMUNICACIÓN
Considero que este tema es fundamental en la vida de cada uno. Por eso, quise profundizar sobre él con textos de diferentes autores, que aportan a través de sus libros, entrevistas o artículos, sus ricas opiniones.
Hoy comenzamos con el escritor Ferran Ramon-Cortés, quien después de diez años de formación e investigación, en 2008 fundó el Instituto 5 Fars, dedicado a la formación en habilidades de comunicación personal.
sábado, 31 de enero de 2015
martes, 24 de junio de 2014
Saber aceptar las críticas
De: FERRAN RAMON-CORTÉS
Todos estamos expuestos a ellas. Aumentar la seguridad en nosotros mismos ayudará a poder evaluarlas sin percibirlas como una agresión y a admitirlas para aprender.
Eres demasiado impulsivo. Has de aprender a controlarte ". La última vez que mi antiguo jefe me dijo estas palabras, lejos de interiorizarlas o reflexionar sobre ellas, lo que hice fue fantasear sobre cómo estrangularlo allí mismo. Esto demuestra dos cosas: que, en efecto, soy impulsivo, y que aquella crítica no la estaba recibiendo nada bien. De hecho, no me estaba ayudando en absoluto. El punto álgido de mi ira fue cuando añadió la frase mágica: "Te lo digo por tu bien ".
No todos reaccionamos igual ante la crítica, pero lo cierto es que la mayoría de nosotros la llevamos mal. Si atendemos a las estadísticas, encontramos que ante un comentario crítico, un 70% de la gente reaccionará sintiéndose herida. Un 20% la rechazará negándola. Y tan sólo un 10% reflexionará serenamente, la interiorizará y decidirá si debe o no cambiar alguna conducta.
"Deberíamos ser más o menos críticos en función de la seguridad que percibamos en la persona a la que dirigimos la crítica"
Tampoco todas las críticas son iguales y, por tanto, producen el mismo efecto: si se trata de una observación (te comunico cómo me afecta a mí algo que tú has hecho o algo que ha sucedido), las posibilidades de que sea bien recibida aumentan considerablemente. En cambio, si la crítica implica un juicio (te digo lo que pienso de ti, colgándote una "etiqueta"), casi seguro que sentará mal.
En cualquier caso, el motivo de que nos afecte tanto no es otro que nuestra inseguridad. Cuanto menos seguros estemos internamente, más vulnerables seremos a la crítica. La prueba de ello es que somos mucho más vulnerables a la crítica en aquellas áreas vitales en las que todavía no hemos desarrollado una completa seguridad.
La pregunta que a menudo nos formulamos es: ¿ayuda la crítica? Y hay opiniones para todos los gustos. Desde sus acérrimos defensores, que la consideran la única forma posible de progreso en nuestra vidas, hasta los firmes detractores, que le niegan bondad alguna. En mi opinión, cuando la crítica implica un juicio a la persona, la respuesta es clara: no ayuda. Y el motivo es que recibimos los juicios como un ataque, y ante un ataque dejamos de actuar serenamente desde nuestra consciencia. Actuamos visceralmente, y lo único que hacemos es huir o contraatacar. Cuando la crítica se limita a una observación, sí puede ayudar. Pero hemos de ser cuidadosos para que no se nos "cuele" en nuestra observación un juicio encubierto.
Hemos inventado un término que nos permite ser críticos teniendo una buena excusa formativa: la "crítica constructiva". He de decir que desde el punto de vista literal, el término "crítica constructiva" simplemente no existe. Las palabras "crítica" y "constructiva" son antagónicas. Las críticas, entendidas como tales, no construyen nada. Lo que ocurre es que utilizamos el término "crítica constructiva" para nombrar a las "observaciones", o sea, a las impresiones personales respecto a un hecho que realizo sin juicio alguno a la persona. Y las observaciones sí ayudan, y mucho.
Críticos con los demás
Uno está tan expuesto
a la crítica como a la gripe
(Friedrich Dürrenmatt)
No soportamos que nos critiquen, pero no dejamos de criticar a los demás. Es interesante conocer que es precisamente con los que más queremos con quienes somos más críticos. Solemos decir que es porque tenemos más confianza, pero me temo que en el fondo es porque son los que más queremos que sean como nosotros pensamos que tienen que ser. En cualquier caso, es precisamente a los que sentimos más próximos a quienes no perdonamos ni una.
También es cierto que somos especialmente críticos con todo aquello de lo que secretamente nos acusamos. Si en el fondo nos sabemos impulsivos, y no nos gusta, nos faltará tiempo para criticar la impulsividad de un compañero. Quien manifieste los comportamientos que más nos molestan de nosotros mismos será quien esté permanentemente en nuestro punto de mira.
No podemos obviar en este punto la crítica derivada de nuestro pecado capital favorito: la envidia. La envidia es fuente de crítica gratuita, de crítica corrosiva y malintencionada. Pero es quizá por ser previsible e infundada por lo que a esta crítica no le prestamos especial atención, y es a la que somos menos vulnerables.
Hemos comentado que el principal motivo por el que nos afecta la crítica es nuestra inseguridad. Por tanto, el trabajo para ser inmunes a ella debería ir en la dirección de construir y desarrollar nuestra seguridad. Será la gran coraza que nos protegerá de cualquier agresión en forma de crítica. En este contexto, no cabría la crítica como agresión, porque simplemente no nos afectaría.
Pero lo cierto es que cada persona nos encontramos en una etapa distinta de nuestro crecimiento, y hemos desarrollado un nivel de seguridad interna distinto. En este contexto, ser más o menos crítico con la gente no debería ser una actitud personal, sino que deberíamos ser más o menos críticos en función de la seguridad que percibamos en la persona a quien dirigimos la crítica. Como nos recuerda John Powell, "la mejor forma de mantener la distancia entre la gente es herir", y una crítica, para quien no está preparado para recibirla, hiere.
Abogaré de nuevo por la conveniencia de sustituir críticas por observaciones. Así y todo, si las observaciones inciden sobre aspectos en los que el otro puede mejorar, deben hacerse siempre en privado, y jamás delante de los demás. La sensación de "linchamiento público" es devastadora para la motivación y para la autoestima. La norma es bien sencilla: hacer los halagos en público, y reservar las críticas para la intimidad del despacho cerrado.
¿Tenemos que aguantar
la crítica siempre?
El que dice lo que piensa, no piensa lo que dice (sabiduría popular)
La crítica en público produce, además, un efecto contraproducente para el grupo en su conjunto, y es que todos temerán que un día les toque a ellos. Es una de las formas de minar la confianza dentro de un grupo y de crear distancia con la gente. Lo cierto es que, queramos o no, siempre estaremos expuestas a ellas. Estadísticamente, en cualquier actividad que hagamos, siempre habrá un 10% de la gente a quienes no les gustaremos o no estarán de acuerdo con nosotros. Por tanto, no las podremos evitar, pero sí está en nuestras manos evitar que nos afecte. Lo lograremos si somos capaces de escucharlas serenamente, decidir si tienen o no sentido, y si de ellas podemos extraer alguna enseñanza. Son muchos los que sostienen que se aprende de la crítica (yo les diría de las observaciones), pero este aprendizaje sólo ocurre si somos capaces de situarnos entre este 10% que ni se siente agredido ni la rechaza.
(Extraído de: el pais.com )
Estupendo Artículo para analizar nuestra posición con respecto a las críticas que recibimos, ¿podemos evitar que nos afecten? Y las que hacemos a los demás, ¿nos cuesta cambiarlas por "observaciones"?
Todos estamos expuestos a ellas. Aumentar la seguridad en nosotros mismos ayudará a poder evaluarlas sin percibirlas como una agresión y a admitirlas para aprender.
Eres demasiado impulsivo. Has de aprender a controlarte ". La última vez que mi antiguo jefe me dijo estas palabras, lejos de interiorizarlas o reflexionar sobre ellas, lo que hice fue fantasear sobre cómo estrangularlo allí mismo. Esto demuestra dos cosas: que, en efecto, soy impulsivo, y que aquella crítica no la estaba recibiendo nada bien. De hecho, no me estaba ayudando en absoluto. El punto álgido de mi ira fue cuando añadió la frase mágica: "Te lo digo por tu bien ".
No todos reaccionamos igual ante la crítica, pero lo cierto es que la mayoría de nosotros la llevamos mal. Si atendemos a las estadísticas, encontramos que ante un comentario crítico, un 70% de la gente reaccionará sintiéndose herida. Un 20% la rechazará negándola. Y tan sólo un 10% reflexionará serenamente, la interiorizará y decidirá si debe o no cambiar alguna conducta.
"Deberíamos ser más o menos críticos en función de la seguridad que percibamos en la persona a la que dirigimos la crítica"
Tampoco todas las críticas son iguales y, por tanto, producen el mismo efecto: si se trata de una observación (te comunico cómo me afecta a mí algo que tú has hecho o algo que ha sucedido), las posibilidades de que sea bien recibida aumentan considerablemente. En cambio, si la crítica implica un juicio (te digo lo que pienso de ti, colgándote una "etiqueta"), casi seguro que sentará mal.
En cualquier caso, el motivo de que nos afecte tanto no es otro que nuestra inseguridad. Cuanto menos seguros estemos internamente, más vulnerables seremos a la crítica. La prueba de ello es que somos mucho más vulnerables a la crítica en aquellas áreas vitales en las que todavía no hemos desarrollado una completa seguridad.
La pregunta que a menudo nos formulamos es: ¿ayuda la crítica? Y hay opiniones para todos los gustos. Desde sus acérrimos defensores, que la consideran la única forma posible de progreso en nuestra vidas, hasta los firmes detractores, que le niegan bondad alguna. En mi opinión, cuando la crítica implica un juicio a la persona, la respuesta es clara: no ayuda. Y el motivo es que recibimos los juicios como un ataque, y ante un ataque dejamos de actuar serenamente desde nuestra consciencia. Actuamos visceralmente, y lo único que hacemos es huir o contraatacar. Cuando la crítica se limita a una observación, sí puede ayudar. Pero hemos de ser cuidadosos para que no se nos "cuele" en nuestra observación un juicio encubierto.
Hemos inventado un término que nos permite ser críticos teniendo una buena excusa formativa: la "crítica constructiva". He de decir que desde el punto de vista literal, el término "crítica constructiva" simplemente no existe. Las palabras "crítica" y "constructiva" son antagónicas. Las críticas, entendidas como tales, no construyen nada. Lo que ocurre es que utilizamos el término "crítica constructiva" para nombrar a las "observaciones", o sea, a las impresiones personales respecto a un hecho que realizo sin juicio alguno a la persona. Y las observaciones sí ayudan, y mucho.
Críticos con los demás
Uno está tan expuesto
a la crítica como a la gripe
(Friedrich Dürrenmatt)
No soportamos que nos critiquen, pero no dejamos de criticar a los demás. Es interesante conocer que es precisamente con los que más queremos con quienes somos más críticos. Solemos decir que es porque tenemos más confianza, pero me temo que en el fondo es porque son los que más queremos que sean como nosotros pensamos que tienen que ser. En cualquier caso, es precisamente a los que sentimos más próximos a quienes no perdonamos ni una.
También es cierto que somos especialmente críticos con todo aquello de lo que secretamente nos acusamos. Si en el fondo nos sabemos impulsivos, y no nos gusta, nos faltará tiempo para criticar la impulsividad de un compañero. Quien manifieste los comportamientos que más nos molestan de nosotros mismos será quien esté permanentemente en nuestro punto de mira.
No podemos obviar en este punto la crítica derivada de nuestro pecado capital favorito: la envidia. La envidia es fuente de crítica gratuita, de crítica corrosiva y malintencionada. Pero es quizá por ser previsible e infundada por lo que a esta crítica no le prestamos especial atención, y es a la que somos menos vulnerables.
Hemos comentado que el principal motivo por el que nos afecta la crítica es nuestra inseguridad. Por tanto, el trabajo para ser inmunes a ella debería ir en la dirección de construir y desarrollar nuestra seguridad. Será la gran coraza que nos protegerá de cualquier agresión en forma de crítica. En este contexto, no cabría la crítica como agresión, porque simplemente no nos afectaría.
Pero lo cierto es que cada persona nos encontramos en una etapa distinta de nuestro crecimiento, y hemos desarrollado un nivel de seguridad interna distinto. En este contexto, ser más o menos crítico con la gente no debería ser una actitud personal, sino que deberíamos ser más o menos críticos en función de la seguridad que percibamos en la persona a quien dirigimos la crítica. Como nos recuerda John Powell, "la mejor forma de mantener la distancia entre la gente es herir", y una crítica, para quien no está preparado para recibirla, hiere.
Abogaré de nuevo por la conveniencia de sustituir críticas por observaciones. Así y todo, si las observaciones inciden sobre aspectos en los que el otro puede mejorar, deben hacerse siempre en privado, y jamás delante de los demás. La sensación de "linchamiento público" es devastadora para la motivación y para la autoestima. La norma es bien sencilla: hacer los halagos en público, y reservar las críticas para la intimidad del despacho cerrado.
¿Tenemos que aguantar
la crítica siempre?
El que dice lo que piensa, no piensa lo que dice (sabiduría popular)
La crítica en público produce, además, un efecto contraproducente para el grupo en su conjunto, y es que todos temerán que un día les toque a ellos. Es una de las formas de minar la confianza dentro de un grupo y de crear distancia con la gente. Lo cierto es que, queramos o no, siempre estaremos expuestas a ellas. Estadísticamente, en cualquier actividad que hagamos, siempre habrá un 10% de la gente a quienes no les gustaremos o no estarán de acuerdo con nosotros. Por tanto, no las podremos evitar, pero sí está en nuestras manos evitar que nos afecte. Lo lograremos si somos capaces de escucharlas serenamente, decidir si tienen o no sentido, y si de ellas podemos extraer alguna enseñanza. Son muchos los que sostienen que se aprende de la crítica (yo les diría de las observaciones), pero este aprendizaje sólo ocurre si somos capaces de situarnos entre este 10% que ni se siente agredido ni la rechaza.
(Extraído de: el pais.com )
Estupendo Artículo para analizar nuestra posición con respecto a las críticas que recibimos, ¿podemos evitar que nos afecten? Y las que hacemos a los demás, ¿nos cuesta cambiarlas por "observaciones"?
sábado, 14 de junio de 2014
Ni me explico, ni me entiendes
Mucho se habla de la comunicación, pero ¿qué pasa con la descomunicación? Es decir, ¿qué pasa con las interferencias y las diferentes percepciones que se dan cuando nos relacionamos?
No existe la buena o la mala comunicación, la mucha o la poca, la falta o el exceso de ella. ¡Todo es comunicación! Lo que entendemos como mala comunicación, no deja de ser información sobre el proceso comunicativo, altamente útil para sacarle la connotación negativa y corregir el proceso. En el libro se exponen también de forma amena y práctica las secuencias que generan la descomunicación en las relaciones humanas: interferencias, distorsiones, inseguridades, ruidos, miedos, etc.
Recomendado a los apasionados en "los laberintos de la Comunicación"...!!!
sábado, 17 de mayo de 2014
El cuaderno de bitácora - de Ferran Ramon-Cortés
"Escatimarle tiempo a nuestra comunicación era algo que estábamos pagando muy caro. Me daba cuenta de que, cuando se dejan abiertos pequeños conflictos por no tener tiempo de cerrarlos, de discutirlos a fondo, se termina por generar conflictos mucho mayores que luego van a requerir una inversión de tiempo muy superior para poderlos abordar y solucionar."
"Comunicar es como hacer una travesía, desde los preparativos en tierra firme hasta la llegada a puerto, pasando por todas las etapas de la navegación. Es una travesía que se ha de ir recorriendo etapa tras etapa, sin saltarse ninguna y en el orden correcto."
"A cada etapa de la comunicación le corresponde una habilidad clave, que es la que permite que se pueda superar cada tramo del camino y continuarlo."
"Comunicar es lo que nos ayuda a crecer y, cuando comunicamos, lo hacemos para amar."
lunes, 12 de mayo de 2014
De: LA ISLA DE LOS 5 FAROS
Tenemos que comunicarnos con respeto mutuo, de tú a tú. Con aceptación de las discrepancias y ofreciendo siempre la libertad de compartir o no lo que estamos comunicando. En el momento mismo de la comunicación, tenemos que respetar a la gente. Evitar los monólogos y dar espacio para sus opiniones. Escuchar y reflexionar. No rechazar otras visiones. No defender encarnizadamente nuestras posiciones porque esto, sin duda, es lo que menos convence.
Así como los faros invitan a acercarse sin ningún tipo de coacción, tenemos que invitar a compartir nuestro mensaje sin arrastrar ni empujar a la gente. Respetar la libertad de las personas es la única manera de conseguir su convencimiento.
Y todo ello, ¡siendo capaces de provocar emociones!
En la construcción de nuestro mensaje y en el acto mismo de comunicación debemos conseguir «tocar» a la gente. Llegar a su corazón.
Ferran Ramon-Cortés
viernes, 9 de mayo de 2014
"Todos somos un eslabón dentro de la cadena de la comunicación"
“La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Las relaciones, en cambio, se crean, se destruyen e inevitablemente nos transforman. Se crean si tenemos la firme determinación de querer crearlas y si hacemos las cosas necesarias para que ello ocurra. Se destruyen si no las cuidamos, si no las mantenemos vivas, y si nuestros comportamientos las ponen en peligro. E inevitablemente nos transforman, pues crecemos como profesionales y como personas en relación con los demás.
Construir relaciones es un arte, y todo lo que nosotros hacemos por los demás tiene un efecto en las relaciones que mantenemos o estamos creando con ellos.”
Este último libro de Ferran Ramon-Cortés junto a los otros siete editados se constituyen en poderosísimas herramientas en el arte de construir relaciones.
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